sábado, 20 de octubre de 2007

Desde mí


Este mensaje es para todos aquellos de mis amigos que están pasando una época difícil. Para aquellos que la vida ha decidido presionar un poco más de lo que toca en este més de octubre.

Quiero enviaros muchas cosas pero ahora...

Os envío entre estas letras la luz de la estrella del Norte, la única que no varía su posición, y la que es siempre el faro en la noche oscura.

Os envío el torrente de agua incansable que se precipita hacia la plenitud desde los glaciares eternos.

Os envío el arrullo de la brisa del sur, que lleva consigo la quietud y el sosiego.

Os envío el suave tacto de los brotes de hierba de Abril, para que acaricie vuestros pies descalzos, hoy magullados y dolidos.

Os envío la esperanza del próximo invierno, la próxima primavera, el próximo verano...

Os envío la canción de los grillos que cantarán para vosotros esta noche.

Os envío un corazón lleno de amor por vosotros, un amor que rebosa y se desparrama, buscándoos.

Os envío un susurro y un beso hechos de sigilo y aceptación, de fortaleza y alivio...

Me envío hacia vosotros como si hoy, nada más importara.

viernes, 5 de octubre de 2007

No a la guerra



Por fin puedo poner de mi parte. Lo cierto es que las combinaciones usuario-contraseña parecen ser inagotables.
Lo que os traigo es algo que creo haberos enviado a todos, mis drugos. Es un fragmento extraído de Matadero Cinco de Kurt Vonnegut. Enternecedor.


Billy miró el reloj que había sobre la cocina de gas. Tenía que matar el tiempo durante una hora antes de que llegara el platillo. Se fue a la salita balanceando la botella como si fuera una campana, se sentó en una butaca y puso en marcha el televisor. Entonces, tras haberse aislado ligeramente del tiempo, vio la última película, primero al revés, de fin a principio, y luego otra vez en sentido normal. Era una película sobre la actuación de los bombarderos americanos durante la Segunda Guerra Mundial y sobre los valientes hombres que los tripulaban. Vista hacia atrás la historia era así.

Aviones americanos llenos de agujeros, de hombres heridos y de cadáveres, despegaban de espaldas en un aeródromo de Inglaterra. Al sobrevolar Francia se encontraban con aviones alemanes de combate que volaban hacia atrás, aspirando balas y trozos de metralla de algunos aviones y dotaciones. Lo mismo se repitió con algunos aviones americanos destrozados en tierra, que alzaron el vuelo hacia atrás y se unieron a la formación.
La formación volaba de espaldas hacia una ciudad alemana que era presa de las llamas. Cuando llegaron, los bombarderos abrieron sus postillones y merced a un milagroso magnetismo redujeron el fuego, concentrándolo en unos cilindros de acero que aspiraron hasta hacerlos entrar en sus entrañas. Los containers fueron almacenados con todo cuidado en hileras. Pero allí abajo, los alemanes también tenían sus propios inventos milagrosos, consistentes en largos tubos de acero que utilizaron para succionar más balas y trozos de metralla de los aviones y de sus tripulantes. Pero todavía quedaban algunos heridos americanos, y algunos aviones estaban en mal estado. A pesar de ello, al sobrevolar Francia aparecieron nuevos aviones alemanes que solucionaron el conflicto. Todo el mundo estuvo de nuevo sano y salvo.
Cuando los bombarderos volvieron a sus bases, los cilindros de acero fueron sacados de sus estuches y devueltos en barco a los Estados Unidos de América. Allí, las fábricas funcionaban de día y de noche extrayendo el peligroso contenido de los recipientes. Lo conmovedor de la escena era que el trabajo lo realizaban, en su mayor parte mujeres. Los minerales peligrosos eran enviados a especialistas que se encontraban en regiones lejanas. Su tarea consistía en enterrarlos y esconderlos bien para que así no volvieran a hacer daño a nadie.
Los pilotos americanos mudaron sus uniformes para convertirse en muchachos que asistían a las escuelas superiores. Y Hitler se transformó en niño, según dedujo Billy Pilgrim. En la película no estaba. Porque Billy extrapolaba. Y se imaginó que todos se volvían niños, que toda la humanidad, sin excepción, conspiraba biológicamente para producir dos criaturas perfectas llamadas Adán y Eva.

Extraído de Matadero Cinco de Kurt Vonnegut.

Espero os haya gustado. Un beso para todos.

lunes, 3 de septiembre de 2007

La foto de las vacaciones


No, no me creo que no tengáis fotos curiosas, bizarras, chulísimas o que nos vayan a dejar ojipláticos a los demás (sobre todo porque doy por hecho que todos hemos salido con nuestro “tomavistas” digital). Así que os propongo que elijáis vuestra “favo” (o “prefe”, como queráis), la colguéis y nos expliquéis por qué.

Yo he elegido esa de ahí arriba pese a que el zoom de mi cámara compacta no me dejaba acercarme más y los cabrones de los de la zapatería habían desplegado el toldo. Y es que, detrás de la catedral de Valladolid (ciudad que sólo recomiendo para comer, y ahora explico por qué), es decir, en un sitio bastante, bastante importante (o así debería ser), está la plaza de Portugalete.

Así es, amigos y amigas. El pasado agosto (nos acercamos desde el pueblo de Palencia en el que los padres de Estefanía tienen una casa) se encontraba de obras-obrísimas. Es decir, totalmente levantada, a lo parque Gernika de Santurtzi (a ver cuándo nos lo cerráis, Josu), pero espero que la dejen tan bonita como su nombre se merece, ¿o no?

Sobre la ciudad, es cierto que como dicen los de El Jueves (¿nos solidarizamos con ellos como blog?), José María Aznar nunca debió salir de allí, porque igual como diputado por Valladolid hubiera hecho más. Es verdad que, de tan caóticamente curiosa, merece un vistazo, pero este siempre es descorazonador.

Dos pinceladas históricas: en Valladolid no sólo se instalaron unos reyes de Aspañññña, sino que llegó a nacer otro (no, no sé cuáles, ya sabéis que no los distingo y que menos no me puede importar, como diría Igor). Y con ellos, como siempre, se mandaron construir sus casitas y oficinas los integrantes de la correspondiente corte. Pues bien, la mayoría de los edificios han sido “reciclados” en cosas tan estimulantes como dependencias de la Guardia Civil, y la casa de Cervantes, pese a ser lo más cuidado (comparativa, no objetivamente), pasa bastante desapercibida.

Eso sí, como todos los sitios que no sean Bilbao, comer resulta barato y nosotros lo hicimos bastante bien, la verdad. En un sitio que tenía unas cortezas de cerdo de un tamaño descomunal (que no me atreví a probar para no perder mi glamour ante la que comparte su hipoteca avec moi). ¡Ay, Ibon, cuánto hubiéras disfrutado con tanta grasa y un vinito rico!

Ala majos y majas, ya he lanzado mi guante. Sus toca (si queréis, claro).

martes, 17 de julio de 2007

Amigos, amigas, queridos todos y todas


Ya, ya sé que los viejos tiempos en los que éramos estudiantes y salíamos todos juntos no volverán. Como los de la fotografía, tomada por no sé muy bien quién allá por 2003, cuando Igor estaba en los Estates.

¿Y qué? Tampoco me cambio ahora que soy un adulto aburrido (como fui un joven aburrido) e hipotecado. Pero de lo que más orgulloso me siento es, sin duda, de seguir llamando “amigos” y “amigas” a las mismas personas desde hace ya unos cuantos (y buenos) años.

Sois todos vosotros, los que recibisteis un e-mail que decía que había un blog abierto para que nos mantuviéramos en contacto aunque estuviésemos lejos y bla, bla, bla.

Y aquí estamos. Más o menos juntos (yo lo prefiero a “más o menos separados”). Lo curioso es que, en esta cuadrilla, sólo a tres nos ha faltado la oportunidad (en mi caso el arrojo) de salir de la pequeña comarca que forman Portugalete, Santurtzi y Ortuella: a Josu, a Ibon y al que más os aburre desde este blog.

Pero aún hay una cosa más curiosa, y es que el que más lejos se ha ido es uno de nosotros tres: vive en Santurtzi y el otro día tuve el honor de que me invitara, junto al propio Josu, Igor y Estefanía a un chupito de whiskypiña (o piñiwhisky, pero estaba bastante rico, por cierto).

Ibon es de esos tipos que uno quiere tener cerca: es divertido, siempre tiene historias raras para contar y teorías científicas que ha leído y que son de lo más surrealistas, una imaginación bárbara que nos ha tenido entretenidos durante años los domingos por la tarde, una capacidad de trabajo que le permite organizar él solito (o casi) una txozna (si, Fran, esos bares en la calle que tanto nos gustan, ¿o cómo los llamaste?) y, sobre todo, tiene un sentido de la amistad y la lealtad de esos clásicos, como un caballero.

He leído por ahí, en esos pestiños con los que trabajo, que un conflicto siempre se complica y que, normalmente, los elementos del mismo evolucionan, se transforman o se convierten en otras cosas. Vamos, que todo se hace un zurullo de los gordos y nadie sabe qué ha pasado o pasará, sólo un poquito de lo que pasa.

Y lo que le pasa a este pesado que ve esta foto, sonríe todas las veces y encima os lo cuenta, es que echa de menos a Ibon. Pero voy a ser fiel a mi forma de ser y voy seguir siendo pesado, acercándome a hablar con él y con quien sea sólo por compartir unos minutos.

Yo el año que viene quiero que seamos más, bastantes más, en la comida de la virgen de la Guía. O que estemos todos en la próxima boda (aunque no tenemos pinta de que las vayamos a empalmar, la verdad), pero lo que más me gustaría es que también estuviera Ibon. Pero, sobre todo, que él esté con quien desea en todo momento.

Un abrazo a todos y que paséis buenas vacaciones, allá donde vayáis, pero dejadme que el más especial se lo dé a él. Ese abrazo, Ibon.

martes, 26 de junio de 2007

Estimados miembros de esta asociación

Como diputado vuestro, me siento profundamente orgulloso de poder apostillar la celebración del pasado sábado 23 de junio de 2007, como si de un Alderdi Eguna se tratase.

En una fecha que, a partir de este momento, significará algo más que la noche de San Juan, suficientemente entrañable sin añadidos, nuestros amigos y compañeros, Josu e Iratxe, se casaron, llenándonos a todos de alegría y, ¡cómo pasar sin comentarlo!, confirmando nuestra intuición sobre quién dría “sí quiero” antes que el resto. ¡Ojalá el Partido Socialista de Navarra nos respondiera lo mismo!

No obstante, la dicha no fue completa, pues minutos antes de la celebración, llegó la noticia de la ausencia más temida. Ibon, nuestro siempre suspirado Ibon, como si de la izquierda abertzale se tratase, siempre ausente y siempre presente, dejó el hueco más triste en las mesas asignadas a los miembros de esta ilustre asociación o, como popularmente gustamos de llamarnos, “cuadrilla”.

Salvo tan señalada como comentada falta, allí estábamos todos, igual que antes de la escisión de EA: amigos y parejas (¿tal vez debiese decir a estas alturas ya, “más amigos”?), los habituales y los de siempre, el cónsul de Venezuela en Portugalete, un representante de nuestra querida policía autónoma y la local de Santurtzi (donde, por cierto, se ha dado un afortunado vuelco en el ayuntamiento y a partir de ahora gobernará el PNV con mayoría absoluta), y un funcionario del Estado español (al que no por maqueto queremos menos), cantantes, guionistas, investigadores de museos, ejecutivas, una profesora de la UPV y multitud de cargos que no puedo extenderme en repasar. ¡Aquello parecía una recepción de Euskaltel!

Finalmente, os solicito que dispenséis la premura de mi despedida, pero los sucesivos compromisos me obligaron a retirarme antes de la llegada a nuestra queridísima villa portugaluja (sobre todo ante la tentación de pernoctar en Getxo, que continuará gobernado por jeltzales final y afortunadamente). Aprovecho la comunicación para enviaros a todos y cada uno de vosotros mi más afectuoso abrazo y agradeceros una velada, sin duda, maravillosa.